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Diseñada para los profesionales y clientes más exigentes, ofreciendo grandes resultados terapéuticos, confort y elegancia. Su uso siempre se pone en práctica mediante un profesional (fisioterapeuta) con conocimientos sobre la misma. El tratamiento se realiza en un cuarto de 2,5 - 3 m. de ancho x 3 - 3,5 m. de largo, donde el suelo de obra dispone de una pendiente superior al 1%, dotado de sumidero con tubo de evacuación mínimo de Ø 75 mm. La ducha se instala de forma paralela a la camilla de masajes, así de esta manera mientras el paciente descansa sobre la cómoda colchoneta de espuma, y el fisioterapeuta alivia las lesiones (contracturas musculares, tensión en la zona cervical, dorsal y lumbar), 5 rociadores completan el tratamiento con agua caliente y fría, estimulando el sistema circulatorio, mejorando la eficacia del masaje, y la limpieza si después del tratamiento, el paciente desea realizar un tratamiento de estética complementario, con arcillas, algas ó lodos marinos.
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